La vida y su conservación

Las especies son esenciales en el funcionamiento de la vida en nuestra casa que es nuestro planeta; por eso, es importante conservarlas.
Con este objetivo, tenemos que saber cómo son, cómo se organizan en comunidades y cómo interactúan en los sistemas ecológicos.
En el último siglo XX, hemos visto degradaciones ambientales enormes: muchas especies en extinción o en drástica reducción de sus poblaciones, la destrucción o alteración rápida de sus ecosistemas y cambios nunca vistos en el clima del planeta. Esta gran crisis ambiental ha coincido con la disminución de las ciencias naturales en los centros académicos de referencia.

lunes, 8 de diciembre de 2014

El vuelo de los pájaros te sienta bien: la biofilia o necesidad de tener contacto con la naturaleza


En España, mucha gente no se ha parado nunca a observar el paso de las aves y rara vez disfruta de un paseo por el campo. La biofilia, la pasión por todo lo que tiene vida y el contacto directo con la naturaleza, se está abandonando poco a poco. Lo que muchos desconocen son los beneficios que aporta a la salud.

Dicen quienes saben de historia del cine que la actriz Tippi Hedren casi pierde los nervios durante el rodaje de la película Los pájaros. Alfred Hitchcock consiguió que su rostro expresara el máximo terror al exponerla a escenas sin previo aviso con aves exaltadas.

  
El genio del celuloide retrató como nadie la relación del hombre y las aves en este filme. La suya era una visión terrorífica. Desde los créditos —que desaparecen de la pantalla como si una bandada de cuervos se los llevase por delante— esta obra de culto ahonda en varias de sus tantas obsesiones.


En este caso concreto, parten de un ataque real ocurrido en la Bahía de Monterrey (California, EE UU), en 1951, debido a la intoxicación de las aves con ácido domoico. 

Verídico también es que, sin pánico pero sin pausa, la sociedad actual está abandonando el contacto directo con las aves y la naturaleza, una conexión que lejos de ser dañina, es necesaria, y ayuda, entre otras cosas, a no 'perder la cabeza'.

“Hay médicos en Suecia y Noruega que están recomendando a personas mayores con riesgo de enfermedades de deterioro neurológico, como párkinson o alzhéimer, estancias de quince días en entornos naturales. Sobre todo, porque se retrasan los síntomas”, explica José Antonio Corraliza, catedrático de psicología ambiental en la Universidad Autónoma de Madrid, que ha participado en el encuentro bienal más importante para los estudiosos de las aves en España, el Congreso Español de Ornitología de SeoBird/Life.


En realidad, no es que los pacientes mejoren, pero los neurogeriatras han identificado que en los estadios previos de este tipo de enfermedades hay síntomas depresivos y de irritabilidad que se amortiguan al estar en contacto con la naturaleza.

El sistema nervioso echa de menos el aire libre

La hipótesis de la biofilia del entomólogo y biólogo estadounidense Edward O. Wilson señala que, aunque vivamos en las ciudades, nuestro sistema nervioso aún echa de menos el tipo de estimulación psicofísica de los entornos naturales.

“Se ha demostrado que tenemos una predilección por los paisajes con vegetación y con agua, prácticamente en todas las culturas. Esto quiere decir que al haber sido cruciales para la supervivencia de la especie, nos queda el regusto estético por este tipo de elementos”, asegura Corraliza.

Hay médicos nórdicos que recomiendan a personas mayores con riesgo de alzhéimer estancias de quince días en entornos naturales.
Este rasgo filogenético, propio de la especie, se traduce en el hecho de que nuestro sistema nervioso mantiene una conexión emocional normalmente intensa con la naturaleza que facilita el desempeño y funcionamiento psicológico.


Esto explicaría las estampidas de los fines de semana, “aunque la gente culturalmente no sepa qué hacer –añade Corraliza– y cuando sale al campo replica su cuarto de estar a diez metros del coche”.

Niños enjaulados en casa

Aislarse en casa, cobijarse en la ciudad y conocer animales salvajes solo por los documentales de La 2 es más habitual de lo que debería. Los científicos se refieren a esta carencia de contacto con la naturaleza como 'trastorno por déficit natural'. No se trata de un síndrome, pero sí lleva patologías asociadas como la hiperactividad, el sobrepeso, las enfermedades neumónicas y respiratorias, y el déficit de vitamina D.

Los investigadores han empezado a acuñar este término sobre todo en poblaciones infantiles, puesto que las generaciones de niños actuales –sobre todo en países desarrollados– viven muy al margen de la naturaleza, en entornos muy cerrados. 
Desde la Fundación Roger Torné se están organizando visitas de contacto con la naturaleza en familias desfavorecidas precisamente para que los niños y niñas se beneficien del aire libre, como el programa Respiro, y que, a partir de este descubrimiento, forme parte de sus vidas.

“En nuestros programas el 90% de los niños aumenta su capacidad respiratoria. Se resfrían menos y los que padecen asma sufren menos crisis. En bastantes casos, además, hemos visto mejoras en su concentración”, apunta Soledad Román, directora de esta Fundación.

Hace años que la psicología ambiental ha demostrado el efecto restaurador de la naturaleza sobre la fatiga causada por un exceso de atención concentrada.

Asimismo, un estudio publicado este año en el Journal of Environmental Psychology –del que Corraliza es coautor– también ha evaluado cómo los campamentos de verano que se desarrollan en entornos naturales o naturalizados mejoran las actitudes ambientales de los niños.

“De los tipos de campamentos que analizamos, en aquellos que se realizaban en lugares con contacto de la naturaleza, los jóvenes asumían más compromisos proambientales y cambiaban más sus actitudes hacia estos temas. Esto demuestra que no solo la naturaleza tiene efectos en el bienestar, sino que también hace que seamos mejores”, subraya el científico.

Heike Freire, pedagoga, escritora y especialista en innovación educativa lo resalta: “Dependemos de la tierra para vivir. La educación ambiental debe basarse, antes que en conocimientos intelectuales, en el contacto directo con la naturaleza. Se cuida de aquello que se quiere y se ama aquello que se conoce, no de oídas o por relatos o imágenes”.

La atención difusa, nuestro estado natural

Hace años que la psicología ambiental ha demostrado el efecto restaurador de la naturaleza sobre la fatiga causada por un exceso de atención concentrada.

“Basta dar un paseo durante unos 20 minutos por un espacio verde, o incluso contemplar vegetación desde una ventana para mejorar nuestra capacidad de realizar tareas intelectuales”, dice Freire.

Esto sucede porque la naturaleza nos permite descansar el foco volviendo a una atención más abierta: la atención difusa, que no está focalizada en un punto y que es el estado natural del ser humano.

"Se cuida de aquello que se quiere y se ama aquello que se conoce", dice Heike Freire.

“También permite –asevera la pedagoga– una regulación energética y emocional, nos ayuda a enfrentar con más recursos conflictos y situaciones traumáticas, y libera el movimiento, afina la sensibilidad y favorece la expresión de los sentimientos. La naturaleza es una medicina barata, fácil de administrar y sin efectos secundarios”.

Por contra, el sedentarismo es la lacra de nuestra cultura. Nunca antes en su historia el ser humano había pasado tanto tiempo sentado y quieto. Este estilo de vida es responsable de muchas de las enfermedades de adultos y niños. La falta de movimiento resulta catastrófica para su desarrollo sensorial, motor, emocional, social e intelectual.
 
“El cambio a la vida sedentaria con disminución del ejercicio y el menor contacto con la naturaleza está incrementando los trastornos respiratorios, la obesidad y los trastornos metabólicos asociados a ella”, enfatiza Manuel Praena, profesor asociado de pediatría del Departamento de Farmacología, Pediatría y Radiología en la Universidad de Sevilla.

Si se analizan los relatos de los paseos que hacían los escritores de la generación del 98, como Machado, Delibes o Azorín, uno se da cuenta de que su descripción era inspiradora.

“Ellos lo contaban en plan poético, pero en realidad, lo que hay es un óptimo nivel de funcionamiento psicológico. Una experiencia que los psicólogos llamamos de atención involuntaria", concluye Corraliza. Es decir, cuando vas dando un paseo, te fijas en el vuelo de un pájaro o en el correr del agua, no te conviertes en poeta, pero liberas el funcionamiento cognitivo.

domingo, 7 de diciembre de 2014

Una farmacia alternativa para salvar a los buitres españoles: Efectos letales de fármacos veterinarios legalizados como diclofenaco sobre las aves necrófagas como los buitres



Los buitres, aves carroñeras que se alimentan de animales muertos, pueden intoxicarse con la medicación que toma el ganado. En 2013, el Gobierno español autorizó el uso del diclofenaco, un antiinflamatorio para las reses que en la década de los 90 provocó la práctica extinción de algunas especies de buitres asiáticos. Un equipo de científicos propone esta semana un enfoque alternativo global para evitar el declive de los buitres de España.

Buitre intoxicado en Córdoba por flunixin en la mesa de autopsias. / Mark Taggart

India, Pakistán, Nepal y más tarde Bangladesh prohibieron en 2006 el uso del diclofenaco, un medicamento que provocó de forma indirecta la casi desaparición de tres especies endémicas de buitres en estos países en los años 90. Estas aves carroñeras comían la carne del ganado muerto tratado con el antiinflamatorio.



 
“Si las aves ingieren el cadáver de una res tratada con el medicamento, pocas horas después les produce un fallo renal que les provoca la muerte”, señala Antoni Margalida, uno de los firmantes del artículo publicado en Science e investigador en la Universidad de Lleida y de la de Berna (Suiza).

A pesar de que en 2004 un artículo de Nature demostrara que el uso de este medicamento es letal para las tres especies de buitres (Gyps bengalensis, Gyps indicus y Gyps tenuirostris) en India, el Gobierno español autorizó en 2013 su uso para tratar a las especies de bovino, porcino y equino.
España alberga cerca del 95% de los buitres de la Unión Europea

Buitres españoles en peligro

La decisión fue muy criticada porque España alberga cerca del 95% de los buitres de la Unión Europea, así como la población completa de águilas imperiales (Aquila adalberti) y la de milano real (Milvus milvus). Además, los carroñeros proporcionan un servicio crucial al ecosistema al reciclar los nutrientes y controlar las enfermedades y las plagas.


 “A uno le cuesta entender cómo se autorizó en nuestro país el uso del diclofenaco, independientemente de que pasara todos los controles y protocolos de la Agencia Española del Medicamento y Productos Sanitarios”, advierte Margalida.

Sin embargo, aunque el analgésico afecte a buitres, águilas, milanos, y córvidos, entre otros –que de forma regular u ocasional se alimentan de carroña–, “todavía no se sabe en qué medida les afecta porque no se ha cuantificado su impacto”, indica el investigador.

Para el científico, el escenario español es distinto al asiático y los efectos no serán “tan catastróficos”. Pero el riesgo existe. “Recientemente se documentó la muerte de un buitre leonado (Gyps fulvus) en Andalucía por un antiinflamatorio similar al diclofenaco –flunixin– que tiene los mismos efectos, por lo que la localización de ejemplares intoxicados con diclofenaco es una cuestión de tiempo”.

La solución es sencilla: existen alternativas no nocivas para las aves como el uso de meloxicam
No obstante, la solución es sencilla: existen alternativas no nocivas para las aves, como el uso de meloxicam. Algunos artículos científicos han probado los efectos de este medicamento en buitres y estos lo han tolerado totalmente. “Los científicos propusieron su sustitución en Asia y así pudieron proporcionar una alternativa segura para la fauna ante la prohibición del diclofenaco”, informa Margalida.

 
Los firmantes del artículo publicado hoy en Science, que se une a otros como el de Conservation Biology publicado a principios de año, proponen la prohibición de los medicamentos que contienen diclofenaco y la aplicación de alternativas como el meloxican.

Pero también plantean “una aproximación global al problema que promueva la responsabilidad medioambiental, involucre a todos los sectores sociales y tenga en cuenta los efectos medioambientales de la producción, uso y eliminación de los medicamentos de uso veterinario”, sostiene el investigador. El enfoque vincula así la salud de las personas, los animales y el medio ambiente.

Aumento masivo de fármacos veterinarios

En 2004 unas 6.051 toneladas de sustancias activas se emplearon en la producción de fármacos veterinarios para tratar al ganado de la Unión Europea. Cerca de 5.393 toneladas se destinaron a antibióticos y 194 toneladas a antiparasitarios.
 
La proyección es que esta producción aumente contaminando cada vez más el medio ambiente a través de la propia fabricación de los fármacos, el tratamiento de los animales y la eliminación de sus cadáveres.

En España, la industria ganadera cuenta con unos 25 millones de cerdos y 5,7 millones de reses, y el diclofenaco es el fármaco veterinario autorizado y empleado en el caso de que cualquiera de estos animales enferme.

Si se tiene en cuenta que los buitres españoles eliminan más de 8.000 toneladas de cadáveres de ganado al año, evitando la liberación de gases de efecto invernadero y permitiendo el ahorro de 1,5 millones de euros, la propuesta de los investigadores cobra aún más sentido.  

Referencia bibliográfica:
Margalida et al. "One Health approach to use of veterinary pharmaceuticals" Science 4 de diciembre de 2014

jueves, 4 de diciembre de 2014

La fiebre verde llega a la publicidad



Los consumidores cada vez están más interesados por la sostenibilidad y cada vez más gente se engancha a las iniciativas de protección de la naturaleza. Lo que hay que pensar ahora es cuál es el valor que da lo verde a una marca global.

Una encuesta realizada en 2004 por el instituto de estudios de mercado Imas afirma que “la gran mayoría no está de acuerdo con el comportamiento de las empresas en nuestra sociedad”. Sin embargo, la misma encuesta muestra que “sólo un 13% de los encuestados considera prioritaria la actitud ética de una empresa”. Incluso va más lejos: los consumidores suelen dar por sentado (y sin pruebas) que las empresas de sus marcas favoritas “mantienen elevados estándares de comportamiento ético”.
Así pues, ¿tanto empresas como consumidores tratamos de mantener limpia nuestra conciencia sin actuar realmente? Sea como sea, la presión sobre las empresas respecto a su actitud social ha aumentado, y no sólo en el ámbito medioambiental. 

Si la ética y la conciencia ecológica no han cambiado sus procesos, al menos sí ha cambiado su comunicación: “Muchas de las actividades que vemos ahora son eventos de marketing que apelan a la conciencia de los consumidores para aumentar las ventas”, critica el especialista en comunicación Michael Reinert.
El impacto de la fiebre verde sobre las marcas
Greg Silverman, vicepresidente senior de documentación de Interbrand comenta a BrandChannel que el grado de impacto en el valor de la marca depende de la industria de cada empresa “porque la conexión fundamental entre la marca y su valor es la piedra angular de futuros aprendizajes y en muchas categorías lo verde es más importante para el negocio y en otras lo es mucho menos”.
También ha comentado que todo depende de la sustancia del programa. “Ninguna estrategia pobremente ejecutada se puede catalogar como buena. La eficacia del programa es el factor más importante. Lo verde puede ser bueno, siempre y cuando esté bien planificado”.
Un ejemplo de buena planificación es la que lleva a cabo la firma de estrategias de marketing GreenOrder, que ha conseguido ayudar a las empresas que se encuentran más arriba en el ranking de las 100 mejores marcas globales a maximizar su sostenibilidad.
Una empresa que está en lo más alto de esa lista y que ha sido aconsejada por GreenOrder ha sido Toyota, que ha conseguido llegar a altísimas cotas de credibilidad y negocio gracias a sus nuevas políticas más verdes. GreenOrder también se ha encargado de las estrategias de marketing de Honda.
“Por el relieve de sus mensajes, los consumidores son más propensos a conocer sobre los logros de Toyota. Esto juega mucho a favor de la estrategia que han escogido y es una de las circunstancias que está influyendo de manera decisiva en sus comunicaciones, estilo, valores, objetivos….”, declara el fundador y CEO de GreenOrder, Andrew Shapiro.
 
Con cuidado
Sin embargo, hay que ser muy cuidadoso con la manera en que se crea una imagen sostenible. “Muchas compañías tratan de subirse al vagón de la sostenibilidad porque prevén que puede ser un gran impulso para sus ventas, con lo que exponen en multitud de mensajes su preocupación por el medio ambiente”, comenta Shapiro.
Greenwashing como estrategia para aumentar las ventas sin tener en su visión y valores la protección del entorno ambiental ni en su praxis de negocio el respeto por el medio ambiente
“No creo que esas estrategias tan vacías vayan a calar hondo en los consumidores, ya que éstos cada vez están más concienciados y se informan muchísimo mejor de las operaciones que cada empresa lleva a cabo. Desde luego, saben cuándo una compañía dice que se preocupa por el medio ambiente pero luego no hace nada al respecto.”

Un ejemplo de reacción negativa al greenwashing es la acusación de Greenpeace Alemania al fabricante de automóviles Daimler de “utilizar el tema del cambio climático para limpiar su imagen”. Daimler fue patrocinador del evento Live Earth, un macroconcierto que tuvo lugar en varias ciudades del mundo y cuyo fin fue llamar la atención sobre el cambio climático, auspiciado por Al Gore, Bono, Bob Geldof y otros apóstoles de la conciencia.

Daimler se anunció como “el único fabricante de coches de todo el mundo que, con Smart, es patrocinador del concierto Live Earth” y promocionó el Smart como CO2 Champion. Sin embargo, el Smart emite 88 gramos de dióxido de carbono por kilómetro recorrido, lo que no es “ningún logro” en opinión de Greenpeace. Además, más del 90% de los coches fabricados por esta casa emiten demasiado CO2. El Clase C, su modelo más vendido, supera ampliamente el límite establecido por la Unión Europea, que se sitúa en 140 gramos por kilómetro.
Y es que hay que ser consecuente con lo que se dice y se lleva a la práctica. En algunas regiones como China, Hong Kong, India y Latinoamérica, las encuestas dicen que la principal preocupación de su población es el cambio climático. Sin embargo, son enormes las cantidades de CO2 que estos países envían a la atmósfera.

Incluso en los países más desarrollados, como Gran Bretaña, Alemania o EEUU, existe un cinismo impresionante, puesto que las empresas rezan a diestro y siniestro sus logros ambientales al mismo tiempo que son las más contaminantes del globo. Pero eso, claro está, no puede afectar a su imagen en absoluto.
“Si no tuviese nada que ver con los beneficios ¿Sería la sostenibilidad uno de los valores clave de las empresas?”, se preguntan desde Interbrand, “por ejemplo, si nosotros vamos a volvernos verdes ¿es porque el cliente quiere que seamos verdes o porque tenemos la conciencia plena de que queremos serlo? Lo más importante es concienciarse con el medio ambiente, no seguir una tendencia pasajera”, sentencian.

Aprendiendo a vivir con el fuego



Muchos científicos expertos en incendios piensan que el fuego es un elemento  que desempeña un papel natural en determinados ecosistemas y que, por lo tanto, se le debe dejar actuar durante los incendios forestales. Otros piensan que las técnicas de gestión forestal o las quemes controladas pueden ser una buena herramienta de control frente a los grandes incendios forestales. La revista Nature publica una revisión sobre este tema que firma un equipo internacional con la participación de un investigador del CREAF.

Necesitamos una estrategia de planificación orientada a aprender a convivir con los incendios

Una nueva revisión científica publicada hoy en la revista Nature, que firma el investigador CREAF Enric Batllori, señala que este debate es sólo una pequeña parte de un problema mucho mayor relacionado con el fuego: nuestra sociedad será cada vez más vulnerable a los incendios, a menos que cambie su enfoque fundamental en la lucha contra el fuego y empiece a convivir con este fenómeno como un proceso natural.

La revisión examina los resultados de investigación de tres continentes, desde el punto de vista natural y social. Los autores concluyen que las políticas de lucha contra el fuego que promueven los gobiernos y el cambio de usos del suelo, en realidad, fomentan el desarrollo de paisajes cada vez más peligrosos y multiplican con el tiempo la pérdida de vidas humanas.


“A nadie se le ocurre luchar contra los terremotos” – tratamos de anticiparnos a ellos en la forma en que planificamos las comunidades o construimos los edificios, y nos preparamos para las emergencias. En cambio, no tenemos la misma consideración con el fuego, y deberíamos tenerla, según nuestra opinión”, asegura el investigador Max Moritz, de la Universidad de Berkeley. “Solo podremos reducir la pérdida de vidas humanas cuando planifiquemos los usos del suelo contando con los incendios, igual que tenemos en cuenta al resto de desastres naturales, como las inundaciones, los huracanes o los terremotos.”

 
Los incendios forestales son una parte natural de muchos ecosistemas y pueden tener una influencia positiva a largo plazo en un paisaje, por lo tanto, según los autores, es importante no tratar de parar completamente estos incendios.



El análisis se ha centrado en los diferentes tipos de incendios naturales, en cómo se comportan en cada ecosistema, en la forma en que responden las diferentes comunidades humanas, y en el análisis de las zonas de transición urbano-forestal. Los autores hallaron infinitas variaciones sobre cómo estos factores están interactuando entre sí.

Los incendios forestales son una parte natural de muchos ecosistemas y pueden tener una influencia positiva a largo plazo en un paisaje, por lo tanto, según los autores, es importante no tratar de parar completamente estos incendios.

“En seguida vimos que no existe una forma genérica que solucione el problema de los incendios”, comenta Moritz. “La reducción del combustible forestal puede ser una estrategia útil para lugares específicos, como en los bosques secos de coníferas de California. Pero cuando hemos miramos en general las regiones propensas a los incendios en todo el oeste de Estados Unidos, Australia y la cuenca del Mediterráneo, nos hemos dado cuenta de que se necesita una estrategia de planificación mucho más orientada a aprender a convivir con el fuego.”

Planificando cómo convivir con el fuego

Si los seres humanos eligen vivir en regiones propensas al fuego, el fuego debe ser gestionado de la misma forma que se gestionan otros desastres naturales. La ciencia y la sociedad tiene ahora que tratar de comprender sobre qué factores podemos o no podemos incidir como humanos, y planificar el territorio y la sociedad con el objetivo de convivir con el fuego.

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