La vida y su conservación

Las especies son esenciales en el funcionamiento de la vida en nuestra casa que es nuestro planeta; por eso, es importante conservarlas.
Con este objetivo, tenemos que saber cómo son, cómo se organizan en comunidades y cómo interactúan en los sistemas ecológicos.
En el último siglo XX, hemos visto degradaciones ambientales enormes: muchas especies en extinción o en drástica reducción de sus poblaciones, la destrucción o alteración rápida de sus ecosistemas y cambios nunca vistos en el clima del planeta. Esta gran crisis ambiental ha coincido con la disminución de las ciencias naturales en los centros académicos de referencia.
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martes, 17 de mayo de 2016

Historia del uso humano de la energía.

La energía y el medio ambiente van estrechamente unidos. Para entender esta relación se ha de conocer la breve historia de nuestra especie como usuaria de la energía en sus diferentes fuentes o formas.

Durante miles de años la única energía que los seres humanos podíamos utilizar era la de nuestros músculos. La energía del Sol proporcionaba luz y calor, pero una vez llegaba la noche, nuestros antepasados ​​buscaban refugio y calor humano para poder superar el frío y la oscuridad. Hace unos 500.000 años, no sabemos muy bien cómo, los humanos empezaron a controlar una primera fuente de energía: el fuego, a partir de la combustión de la biomasa. 


La vida cambió de repente para que el fuego proporcionaba calor y protección contra los depredadores. Además, poco a poco, se fueron encontrando otras utilidades: cocinar alimentos, endurecer las herramientas, secar las pieles, etc. La vida se hizo un poco más fácil.

Con el paso de los milenios el ingenio humano permitió crear herramientas e instrumentos que incrementaban el rendimiento de la energía física: la palanca, el arco, el martillo o el rodillo. Pero hace unos 10.000 años un nuevo paso adelante hizo aumentar más la productividad: la domesticación de los animales, que permitía trabajar más y más rápido aprovechando su energía física, a la que pronto se aplicaron herramientas y máquinas cada vez más complejas que en multiplicaban la eficacia, como el arado o la noria.

El viento y el movimiento del agua fueron las siguientes fuentes de energía aprovechadas. En el caso del viento, hace unos 5.500 años aparecieron las primeras embarcaciones propulsadas a vela, mientras que los romanos crearon los molinos de agua en el siglo I a.C. para moler el grano. Los molinos de viento son posteriores y aparecieron en Persia hacia el siglo VII de nuestra era, y se utilizaban básicamente para extraer agua de pozos.
Durante los siguientes diez siglos pocos cambios tecnológicos más se dieron, y, para la mayoría de la población, la madera y el carbón vegetal siguieron siendo las principales fuentes de energía. 

El gran cambio se dio a finales del siglo XVIII, con la aplicación de la máquina de vapor, que es cuando se entra de lleno en la era industrial y empieza nuestra dependencia de los combustibles fósiles. La profusión de las máquinas de vapor lleva a la explotación masiva del carbón mineral, con un potencial calorífico superior a la leña y el carbón vegetal. 

A partir de 1859, se excavan los primeros pozos de petróleo en EEUU, a finales del siglo XIX, se desarrollan los motores de explosión y comienza la utilización masiva del gas en las ciudades para la calefacción y la iluminación.

La primera central eléctrica se crea en 1882 en Nueva York, y poco a poco, gracias a las investigaciones de Thomas Edison y otros científicos, la electricidad se convierte en la principal fuente de energía. La producción de electricidad se desarrolla durante el siglo XX en gran escala a partir de centrales hidroeléctricas y centrales térmicas de carbón o fuel que abarata mucho la obtención y, en consecuencia, estimulan consumo.

El crecimiento de la demanda de electricidad y el uso de los combustibles fósiles para mover los medios de transporte no ha parado de crecer exponencialmente hasta el siglo XXI. Por el camino se han aplicado otras formas de energía tanto o más peligrosas que los combustibles fósiles, como la energía nuclear, pero también se han ido desarrollando progresivamente las llamadas energías renovables y sostenibles: el viento, el agua, el sol , la biomasa y la geotérmica.

La evolución del aprovechamiento de la energía es la evolución del progreso material de la humanidad y la mejora de las condiciones de vida, cada vez más fáciles y alejadas de la dureza de gran parte de nuestra historia como especie. 

Pero no debemos olvidar que nuestra dependencia de los combustibles fósiles ha provocado que todo el carbono confinado y almacenado de forma natural bajo tierra durante millones de años saliera a la atmósfera en poco más de dos siglos. Esto ha provocado el calentamiento del planeta y nos ha abocado a una situación de consecuencias inciertas, pero previsibles y potencialmente peligrosas para muchas especies, incluida la nuestra.

jueves, 12 de noviembre de 2015

Las aves y mariposas, se convierten en indicadores clave para medir la pérdida de biodiversidad



Las poblaciones de aves o de mariposas que viven en hábitats abiertos se han visto perjudicadas por la pérdida sucesiva de prados o matorrales. En cambio, las que viven en áreas boscosas se han visto favorecidas. Estas variaciones se han relacionado con los cambios de paisaje que ha sufrido Cataluña y el conjunto del mediterráneo en las últimas décadas, según un nuevo estudio.


En las últimas décadas, el abandono de las prácticas agrícolas, forestales y ganaderas ha transformado el paisaje de Cataluña. Muchos de estos espacios abiertos ahora se han convertido en bosques cerrados o zonas urbanizadas.

Según un estudio liderado por Sergi Herrando, del Instituto Catalán de Ornitología (ICO), publicado en la revista Environmental Conservation, la pérdida progresiva de espacios naturales abiertos, como son los matorrales o los prados, ha perjudicado las poblaciones de aves y mariposas más típicas de estos hábitats.


Ejemplo de ello son el alcaudón (Lanius meridionalis), un pájaro cada vez más amenazado de extinción en Cataluña, o la fúria (Erynnis tages), una pequeña mariposa con bajadas poblacionales de casi el 90% en los últimos 20 años.

Las especies de aves y mariposas más forestales podrían estar desplazando a las especies de los espacios abiertos que se encuentran en regresión por pérdida de hábitat.

Por otra parte, los investigadores catalanes observaron que estos cambios en el territorio favorecen a las especies que viven en los bosques o hábitats más cerrados, como el petirrojo (Erithacus rubecula).


"Estos resultados nos alertan de que las especies de aves y mariposas más forestales podrían estar desplazando a las especies de los espacios abiertos", comenta Lluís Brotons, investigador del CREAF y del Centro Tecnológico Forestal de Cataluña.

Seguimiento de estos animales
El estudio se ha llevado a cabo en Cataluña donde el ICO y el Museo de Ciencias Naturales de Granollers trabajan en el seguimiento de aves y mariposas. En el caso de los pájaros el estudio tuvo en cuenta datos recogidos durante 12 años en 300 itinerarios realizados por todo el territorio, mientras que en el caso de las mariposas se analizaron datos de 70 parcelas de estudio durante más de 20 años.


"Los datos obtenidos demuestran que las campañas de seguimiento locales de aves y mariposas a gran escala y durante largo períodos de tiempo son una herramienta clave para conocer la magnitud y las consecuencias de los cambios ambientales sobre la biodiversidad", concluye Constantí Stefanescu, investigador del Museo de Ciencias Naturales de Granollers e investigador asociado del CREAF.
 


Los dos seguimientos ( aves comunes y mariposas) continúan funcionando gracias a los cientos de voluntarios que participan y cada año se puede ver si los patrones temporales observados continúan en la misma dirección o cambian.

Referencia bibliográfica:
Sergi Herrando et al. "Assessing impacts of land abandonment on Mediterranean biodiversity using indicators based on bird and butterfly monitoring data" Environmental Conservation agosto de 2015  http://dx.doi.org/10.1017/S0376892915000260 

sábado, 31 de octubre de 2015

La tauromaquia y la cría de toro bravo como sistema sostenible de gestión del territorio y beneficiosa para la biodiversidad.



Ciertamente, las plazas son un ambiente muy extraño y hostil para los toros bravos, unos animales que, antes de llegar a este último escenario, llevan una vida tranquila y apacible en el campo, muy distinta a los estereotipos que rodean a este animal y mucho más feliz.




Acercarse a la vida real de los toros bravos, conocerlos en su entorno, es la oportunidad que algunos ganaderos en España ofrecen como una oferta turística más que no solo atrae a los amantes de las corridas taurinas.

“Para los aficionadas a las corridas es un disfrute absoluto ver al toro tan cerca. Para los que no, es una oportunidad de ver al animal en su entorno natural, de conocer cómo son unos animales que viven muy bien los cinco años de vida que tienen antes de llegar a las plazas. Aquí los ven felices”, explica Alicia Rudiez, ganadera.
Ella se encarga de llevar a los turistas, subidos en un tractor, por la finca en la que cría con su marido la ganadería de toros bravos Cebada Gago en Medina Sidonia (Cádiz, sur de España).




Aquí recibe no solo a españoles, sino también a grupos de franceses, alemanes, estadounidenses o de otros países que quieren acercarse a un animal que, a pesar de su nombre, es tranquilo y pacífico, salvo que sienta una amenaza o se vea vulnerable.

Los toros llegan a estas fincas después del destete, a los seis o nueve meses, y aquí viven, divididos por edades, hasta los cuatro o cinco años, la edad a la que, los que valen, se marchan a la plaza de toros.



El toro bravo es un animal “vaguete”, pero en estas fincas se encargan de hacerles llevar “una especie de vida de atleta”, que incluye hacer ejercicio, correr unos tres kilómetros diarios, “para que cojan fondo y luego en la plaza no se ahoguen”.

Llevan una cuidada alimentación, en la que suelen comer unos siete u ocho kilos de piensos especialmente preparados para ellos, porque solo con los pastos no alcanzarían el peso que se les exige en las plazas, a las que llegan sin haber conocido hembra.

Una curiosidad: Los toros sólo ven en blanco y negro. Que el capote de los toreros sea rojo se debe más bien a cuestiones estéticas del espectáculo, porque si fueran de otro color la sangre destacaría más.

Los toros bravos o de lidia son unos animales sociales y muy territoriales, viven en grupo.

Los que no llegan a la lidia se quedan como sementales, que mueren de viejos a los 17 o 18 años; o se emplean en festejos populares o para entrenamientos de toreros.

Las visitas para conocer a los toros bravos son una de las muchas actividades turísticas que promueve la Cámara de Comercio de Cádiz con “Cádiz, industria viva”, un proyecto con el que ofrece nuevas ofertas con visitas que, además de dar a conocer nuevos espacios, pueden servir para generar una línea de negocio complementaria para las empresas.



Quisiera invitar a la reflexión sobre la protección del toro bravo y los beneficiosos efectos de su cría en las biodiversas fincas para el patrimonio natural. También se trata de una especie más a conservar.



Los últimos linces ibéricos conviven con toros bravos en las extensas y ricas fincas de Sierra Morena.

No sólo el felino en mayor peligro de extinción del planeta, junto al lince, viven ciervos, jabalíes, águilas imperiales o buitres negros. 




La cría del toro bravo tiene lugar al aire libre en las mejor consevadas fincas de España. Los ejemplares dedicados a la lidia son sólo los machos que viven mínimo 4 o 5 años sino se les dedica como sementales.
Y, cuidado, como cualquier especie, tiene derecho a ser conservada. Algo impensable si desaparece su cría para la lidia.



 
Su cría y mimo no tienen nada que ver con la desarrollada en la ganadería industrial. Cerdos encerrados en recintos pequeños para facilitar su rápido engorde, alimentados con piensos que les hacen crecer exponencialmente en unas condiciones de claro estrés. Sacrificados en mataderos industriales con descargas electricas y rápidamente troceados con sierras mecánicas. Su vida es extremadamente corta y estresada.

"Meat is murder" The Smiths

La industria de la carne quiere beneficios y para ello de engordar rápido a los animales y sacrificarlos en un proceso de automatismo breve.

La ganadería industrial genera residuos industriales muy perniciosos para el medio ambiente, como los purines que degradan acuíferos y aguas superficiales.

¿Qué entiende el sector animalista por respeto a los animales?

El movimiento animalista no pone su esfuerzo y su acento en la protección del patrimonio natural y su biodiversidad.

No les importa que las colonias de gatos vaguen por pueblos y ciudades alimentándose de pajaritos o su impacto en ambientes insulares.

 

lunes, 12 de octubre de 2015

La superpoblación y el desarrollo insostenible de nuestro sistema capitalista de consumo, robará otro 20% de tierra y recursos al planeta



La población mundial alcanzó los 7.000 millones en 2011. En julio pasado ya éramos 300 millones más. Las previsiones de la ONU estiman que en 2050 la cifra llegará hasta los 9.700 millones de humanos sobre el planeta. Además, el crecimiento poblacional no es solo cuantitativo. En países emergentes como China, India o Brasil, la clase media no deja de crecer. A poco que se cumplan los objetivos de desarrollo del milenio, muchos más verán mejoradas sus condiciones de vida. Pero el desarrollo humano tendrá su coste: al menos otro 20% de los hábitats naturales que quedan tendrán que ser sacrificados.


Partiendo de la población actual y futura, un grupo de investigadores de la organización The Nature Conservancy y varias universidades norteamericanas han estimado el impacto que tendrá tanta nueva gente en los recursos naturales del planeta. Los científicos proyectaron hacia adelante los actuales niveles de urbanización, agricultura o uso de energía para determinar qué regiones y hábitats serán los más amenazados por las crecientes necesidades alimenticias, energéticas o de nuevos espacios urbanos de los humanos.


Descontando la Antártida, el 76% de la superficie terrestre aún se puede considerar en estado natural, según publican los investigadores en PLoS ONE. El porcentaje es optimista, ya que incluye al resto de extensiones heladas del planeta, como Groenlandia. 

Sin embargo, en las próximas décadas, los hábitats naturales tendrán una merma significativa. Según este estudio, 19,68 millones de Km2 de tierras hoy vírgenes o semivírgenes serán alteradas por los humanos. En una extensión así cabe casi toda Europa, incluida la Rusia europea.


Las áreas urbanas crecerán un 185% en 15 años (2030) y la agricultura un 50% en 30 años (2045).



El estudio analiza nueve grandes sectores cuyo crecimiento es inevitable si se quiere atender las necesidades de una población mundial en ascenso. Entre estos ladrones de tierras está el acelerado proceso de urbanización. Un fenómeno que tardó siglos en Europa y América del Norte, se está desarrollando en el resto del planeta en décadas.


Otro sector de impacto directo en la naturaleza es la agricultura. Ya sea por la extensión de los biocombustibles o para atender unas necesidades alimenticias al alza, para mediados de siglo, los cultivos habrán crecido un 50% respecto a su extensión actual. La minería presenta un porcentaje de crecimiento similar.


Los investigadores se detienen en particular en los recursos energéticos. Su análisis es más realista que alarmista. Parten de la suposición de que el consumo en los países ricos se estancará y será más eficiente. Pero el desequilibrio vendrá de aquellos que nunca tuvieron luz, calefacción o coches y quieren tenerlos. Sectores como el de los combustibles convencionales (petróleo y carbón) y los no convencionales (fracking) necesitarán crecer entre un 30% y un 50% para atender la demanda. Pero los crecimientos más espectaculares se darán en las energías renovables. En 2040, la producción eólica habrá aumentado en un 400% y la solar en un 1.000%.


Pero la gran aportación de este trabajo es la visión de conjunto. Sobre un mapa mundial, volcaron sus estimaciones para cada sector e identificar las regiones y ecosistemas más amenazados por esta acumulación de peligros. "En muchos lugares, solo se consideran los impactos del desarrollo con un enfoque de proyecto a proyecto, sin tener en cuenta los impactos medioambientales acumulados", dice en una nota el geógrafo de The Nature Conservancy y principal autor del estudio, Jim Oakleaf.


Su enfoque, con una resolución espacial de 50 kilómetros, les ha permitido determinar qué hábitats naturales corren más peligro. Por grandes áreas geográficas, la peor parte del desarrollo se la llevarán los ecosistemas de América Latina y África. Los biomas de la primera perderán hasta 4,32 millones de Km2 de extensión. Pero será el continente africano, con más de 8 millones de Km2, el que verá convertidas una mayor proporción de tierras en fuente de recursos para los humanos.


"Nuestro análisis muestra que las mayores amenazas acumuladas del desarrollo se solapan con la mayor cantidad de tierras naturales que hay en América del Sur y África", comenta Oakleaf. "Aunque muchos otros lugares, como en Asia, vemos grandes riesgos derivados del desarrollo, estas zonas están localizadas en regiones donde el desarrollo previo ya ha alterado los hábitats, por lo que no existe un peligro de conversión de la tierra", añade.


No tenemos que elegir entre desarrollo y los recursos naturales, podemos tener ambos"


Jim Oakleaf, geógrafo de The Nature Conservancy

                      El mapa muestra el grado de amenaza (bajo en azul y alto en rojo) que el aumento de población tendrá para
                      los hábitats naturales. / J. Oakleaf et al./PONE

En la actualidad, el 21% de todos los biomas tienen al menos la mitad de sus hábitats naturales convertidos y un 57%, más de una cuarta parte. El desarrollo futuro podría provocar que la mitad de todos los biomas del mundo sufrieran una alteración de más de la mitad de sus hábitats y todos, a excepción de los bosques boreales y la tundra, tendrán al menos un 25% de sus tierras en riesgo de conversión, estiman los autores en su estudio.


Huyendo del catastrofismo, los autores creen posible balancear las necesidades de los humanos que vendrán con las políticas de conservación. Y su trabajo solo pretende identificar los riesgos y las zonas más amenazadas por el desarrollo. 




Como dice Oakleaf: "No tenemos que elegir entre desarrollo y los recursos naturales, podemos tener ambos. Sin embargo, las medidas en pro de la conservación deben incluir planes estratégicos del uso de la tierra y para una mitigación proactiva que anticipen los conflictos e impactos que permitirían beneficiarnos del desarrollo manteniendo al tiempo unos sistemas naturales en buen estado tanto para los humanos como para la naturaleza".