La vida y su conservación

Las especies son esenciales en el funcionamiento de la vida en nuestra casa que es nuestro planeta; por eso, es importante conservarlas.
Con este objetivo, tenemos que saber cómo son, cómo se organizan en comunidades y cómo interactúan en los sistemas ecológicos.
En el último siglo XX, hemos visto degradaciones ambientales enormes: muchas especies en extinción o en drástica reducción de sus poblaciones, la destrucción o alteración rápida de sus ecosistemas y cambios nunca vistos en el clima del planeta. Esta gran crisis ambiental ha coincido con la disminución de las ciencias naturales en los centros académicos de referencia.
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lunes, 23 de mayo de 2016

El oso pardo en el Pirineo Occidental, hoy

El oso pardo en el Pirineo Occidental: tiempos mejores que en el pasado, pero con las incertidumbres y desafíos propios de un úrsido.

Desde que en 1996 se inició la suelta de osos eslovenos para recuperar la población de los Pirineos, el número no ha dejado de crecer, y en la actualidad al menos 35 osos se mueven por las dos vertientes del macizo montañoso. Pero prácticamente todos ellos se concentran en el Pirineo Central, en el Valle de Arán y el Parque Natural del Alto Pirineo (Lérida) y en los Departamentos franceses de Ariège y Haute Garonne, entrando algún individuo en los montes de Andorra y del Pirineo Oriental y del noreste de Huesca.

 Esta subpoblación prospera adecuadamente como reflejan los datos anuales de reproducción: cinco osas con siete oseznos en 2014 y tres con seis oseznos en 2015. Además, está previsto liberar este año un macho esloveno para mejorar la genética de esta subpoblación.

Por el contrario, el núcleo del Pirineo occidental –ubicado entre el noreste de Navarra, el noroeste de Huesca y el sur del Bearn francés- parece abocado a la extinción. Se trata de una verdadera tragedia, porque los valles del Roncal, Ansó, Hecho y los bosques del Bearn francés en Aspe y Ossau han constituido el último reducto pirenaico del oso a lo largo del siglo XX. 

De hecho, en 1970 quedaban unos 25-30 osos en el Pirineo occidental y solo 6-9 en el central. Entre 1982 y 1984, la cifra se había reducido a 13-14 adultos en el Pirineo occidental y solo 4 en el central. 

Cuando a mediados de los años 90 se decidió reforzar la población pirenaica con osos eslovenos, se había previsto la suelta en la vertiente francesa del Pirineo occidental, donde sobrevivían una sola hembra y unos pocos machos autóctonos.

Pero el conflicto social obligó a la administración francesa a cambiar el plan, y los osos se reintrodujeron al final junto al Valle de Arán. Mientras el núcleo central se consolidaba y prosperaba, los últimos supervivientes autóctonos recluidos en el sector occidental acabaron muriendo uno tras otro.

Y así llegamos al momento actual. En mayo de 2016, solo hay dos machos vagando por los bosques del Pirineo occidental, desconectados de la subpoblación principal del Pirineo Central: se trata de Neré y Cannellito. El primero es un oso esloveno nacido en 1997 de Ziva (una de las dos osas eslovenas liberadas -ambas preñadas- en 1996), que se dispersó en 2002 desde el Valle de Arán al Pirineo occidental. Allí se apareó con la última osa autóctona, Cannelle, que diez meses antes de ser abatida por un cazador a finales de 2004 había parido a Cannellito, un macho de origen mixto que ahora tiene ya 12 años. En las circunstancias actuales, la viabilidad de esta subpoblación occidental es prácticamente nula, ya que es muy improbable que alguna de las hembras del núcleo central se disperse y se establezca en los territorios del viejo Neré (19 años) y de su hijo Cannellito. Si no se toma ninguna medida, estos machos acabarán muriendo sin tener opción de reproducirse.

La única posibilidad de recuperar la subpoblación occidental es la introducción de hembras eslovenas. Las condiciones ecológicas son perfectas: los montes están bien conservados y se han hecho más salvajes en las últimas décadas. Pero habría que ver si las condiciones sociales han mejorado. Hay motivos que nos inducen a pensar que la animadversión hacia el oso se ha reducido en la zona occidental. La experiencia de Cataluña con los osos reintroducidos en las dos últimas décadas muestra que una adecuada protección al ganado puede reducir los daños casi a cero. En el Pirineo central, el rechazo inicial al plantígrado se ha ido desvaneciendo, y cada vez hay más sectores que ven en el oso un elemento importante del desarrollo rural.

Tales motivos nos inducen a ser moderadamente optimistas ante la perspectiva de un reforzamiento en el núcleo occidental. Convendría estudiar las posibilidades de conexión futura de las dos subpoblaciones pirenaicas y otros aspectos ecológicos. Pero, sobre todo, habría que preparar el terreno en el aspecto social, favoreciendo la mejor convivencia entre la ganadería extensiva de ovino, la apicultura y los osos, aportando información abundante y buscando el consenso con la población local. La experiencia acumulada en la Cordillera Cantábrica y en el Pirineo central será de gran utilidad, y el esfuerzo merecería sin duda la pena. Los magníficos bosques de Roncesvalles, Hecho y Ansó no podrán estar completos sin la presencia del oso.

Se ha avanzado mucho en la reistautación de las agónicas polaciones de oso pardo en el Pirineo; no obstante, no se puede caer en la euforia irreal sobre los desafíos que le quedan a esta especie tanto a nivel social de aceptación antrópica como en el alcanzar territorios donde hoy es ausente, y qué hy por hoy son la mayoria.

El oso en el pirineo occidental, hoy

martes, 3 de noviembre de 2015

II Congreso Mundial de aves marinas en Ciudad del Cabo: uno de los grupos de aves más amenazados del planeta



Entre la tierra y el mar, y con una gran capacidad de movimiento que en muchos casos las lleva de un extremo al otro del globo, las aves marinas se enfrentan a un sinfín de amenazas. Entre ellas, la depredación de huevos, pollos y adultos en las colonias de cría por predadores introducidos, la pérdida de hábitat de reproducción o su degradación, las capturas accidentales en artes de pesca, la reducción de presas, la contaminación o el cambio climático.



Esto las ha convertido en uno de los grupos de aves más amenazados del planeta, con más de una tercera parte de las cerca de 350 especies catalogadas como amenazadas según la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN). Más aún, un estudio reciente apunta a una reducción del 70% de los efectivos globales de este grupo en los últimos 60 años, lo que refuerza la preocupación generalizada.

Segundo encuentro mundial

Esta preocupación, compartida por investigadores, conservacionistas y gestores de todo el mundo, y la necesidad de actuar a escala transnacional para abordar los problemas con eficacia, llevó a la organización del primer Congreso Mundial de Aves Marinas, celebrado en Victoria (Columbia Británica, Canadá) en septiembre de 2010. Aquél congreso reunió a casi un millar de expertos en este grupo de aves, y dio pié a la fundación de una organización internacional sobre aves marinas, la World Seabird Union – WSU, fruto del trabajo conjunto de diversas organizaciones, entre ellas BirdLife International. Desde entonces, la WSU ha trabajado para coordinar de la forma más eficaz posible el trabajo de investigación, conservación y gestión de las aves marinas a nivel global, y ha puesto en común un importante volumen de información relacionado con el seguimiento de estas aves marinas.

BirdLife lanza un vídeo para evitar la captura accidental de albatros en palangres

 BirdLife Internationa lacaba de publicar un documental donde muestra una serie de soluciones técnicas para atajar el problema de la captura accidental de aves en las pesquerías de alta mar. La pesca con palangre o cueda con anzuelos causa la muerte de 100.000 ejemplares de albatros al año (sin contar otras especies). De las 22 especies de albatros existentes, 15 de ellas están amenazadas de extinción.




El documental (en inglés) está destinado a los capitanes y tripulantes de buques palangreros y describe una serie de técnicas que se han mostrado efectivas para reducir significativamente la mortalidad de aves marinas que quedan enganchadas en los anzuelos.

Para que estas medidas se lleven a cabo, BirdLife ha conseguido unir a las cinco Organizaciones Regionales para el Manejo de Pesquerías Atuneras (RFMO, la organización que las agrupa, por sus siglas en inglés), consiguiendo ya la adhesión de buques pesqueros comprometidos en reducir la captura accidental de aves marinas. La siguiente tarea de BirdLife es apoyar a las embarcaciones pesqueras para que implementen estas técnicas y hacer el seguimiento de su eficacia.

Para ese fin cuenta con la ayuda de la Fundación Internacional de la Sostenibilidad Pesquera (International Seafood Sustainability Foundation, ISSF) que ha financiado el documental.




Entre los acuerdos tomados en Victoria en el momento de fundar la WSU, constaba la organización de un Congreso Mundial cada cinco años, y así ha sido. Esta semana (26-30 de octubre) se celebra en Ciudad del Cabo (Sudáfrica) la segunda edición del Congreso Mundial de Aves Marinas (World Seabird Conference, WSC2), que promete una afluencia aún mayor de asistentes que en 2010. Durante el congreso se presentarán un sinfín de charlas y pósteres en sesiones y talleres de temáticas muy diversas, poniendo un gran volumen de información en común, y se identificarán y discutirán prioridades de investigación y conservación para los próximos años.

 
SEO/BirdLif en la WSC

SEO/BirdLife participa una vez más en el WSC, tras haber asistido a la primera edición en Canadá. En esta ocasión participa activamente o mediante colaboración en seis presentaciones distintas (una oral y cinco pósteres), en las que se refleja buena parte del trabajo actual en medio marino: designación y gestión de ZEPA marinas, estudio y conservación de la críticamente amenazada pardela balear, evaluación de capturas accidentales y trabajos de seguimiento remoto. Asimismo, la ocasión permitirá coordinar esfuerzos con otros socios de BirdLife International, así como con otras organizaciones con las que ya se trabaja activamente, como el Acuerdo sobre la Conservación de Albatros y Petreles (ACAP). 



Pardela balear

La pardela balear (Puffinus mauretanicus) es una de las especies de aves marinas con las que más trabaja SEO/BirdLife, dado su delicado estado de conservación. 

Nuevos análisis demográficos, liderados por el Instituto Mediterráneo de Estudios Avanzados – IMEDEA (CSIC/UIB), que se presentarán en el WSC2, confirman la crítica situación de esta especie, que al ritmo actual podría extinguirse en poco más de medio siglo. La captura accidental en artes de pesca representa uno de los principales problemas para la especie, y requiere de medidas coordinadas entre distintos sectores (pescadores, administraciones, investigadores y conservacionistas) y países.

lunes, 21 de septiembre de 2015

Las consecuencias de la explotación ilegal en África de minerales clave para nuestra tecnología.


La República Democrática del Congo sufre una intensa explotación ilegal por parte de grupos armados de ciertos minerales claves para nuestra tecnología, cuya gran demanda alimenta graves conflictos humanitarios (guerra por el control de las minas, trabaja semiesclavizado, trabajo infantil, violaciones, etc) y ambientales (deforestación, matanza de especies en peligro de extinción, contaminación).

Apenas se conoce que en España tenemos más de 50 millones de móviles en uso, y que en el mundo se está llegando a los 7.000 millones de terminales activos. Para satisfacer esta gran demanda global y fabricar móviles y otros dispositivos tecnológicos se requieren componentes que incluyen minerales muy valiosos por sus propiedades y escasez. Entre ellos se encuentran el coltán para los condensadores, la casiterita para el estaño de los circuitos y el tungsteno que hace vibrar los móviles. 

Menos conocido es el hecho de que parte de estos minerales se explotan ilegalmente en el este de la República Democrática del Congo, donde se encuentran las mayores reservas de coltán del mundo. La falta de controles en la explotación y exportación de estos minerales ha facilitado la financiación de grupos militares que se disputan el control del territorio y las minas. Este conflicto ha provocado en las últimas 2 décadas unos 6 millones de víctimas mortales, y millones de desplazados y refugiados, además de miles de violaciones contra mujeres y niñas, trabajo infantil, niños soldados, deforestación y destrucción de la selva, y matanza de especies en peligro de extinción, entre otras lamentables consecuencias.

Como alerta la doctora Jane Goodall primatóloga y Mensajera de la Paz de Naciones Unidas, “la explotación ilegal de estos minerales provoca graves masacres entre la población civil, el mantenimiento del conflicto armado que mayor número de muertos ha provocao desde la II Guerra Mundial y ha declarado que “como consumidores podemos marcar una gran diferencia con nuestra elección de compra y el alargamiento de la vida útil de nuestros teléfonos, promoviendo el reciclaje de los mismos y la reducción de la demanda de recursos extraídos ilegalmente, muchas veces utilizando mano de obra forzada o infantil, o en condiciones de gran inseguridad y precariedad, destruyendo al mismo tiempo zonas que son hábitats de especies en peligro de extinción como los chimpancés y los gorilas”

Por todo ello, el Instituto Jane Goodall en España promueve a través de su equipo de voluntarios la campaña de reciclaje de móvilesMovilízate por la selva”, cuyo objetivo es sensibilizar a la ciudadanía y disminuir la huella ecológica y social de nuestra alta demanda tecnológica, así como contribuir mediante el reciclaje a financiar proyectos educativos y de conservación en la cuenca del Congo. Todos los fondos obtenidos por el reciclaje de móviles son destinados por el Instituto Jane Goodall a proyectos solidarios en África, entre los que se cuentan programas de apoyo a niños con discapacidades y a niñas violadas, así como programas de reforestación y de rescate de chimpancés traficados.


viernes, 11 de septiembre de 2015

Desaparece un caracol (Acicula norrisi; Gittenberger & Boeters, 1977) en peligro de extinción del Valle del Genal



La pérdida y extinción de especies no sólo afecta a grandes vertebrados como el lince ibérico, también afecta a discretas por pequeñas y desconocidas como invertebrados o diminutos líquenes. Este es el caso de un caracol endémico del Sur español, Acicula norrisi (Gittenberger & Boeters, 1977) es el nombre de este pequeño caracol conocido únicamente de Málaga y de Gibraltar.

The species has an restricted area of occupancy (8 km2 ) based on four sites (locations) in Gibraltar and one site in Spain, hence it is known from only five locations. One locations on the The Upper Rock is fully protected, however Menez (pers. comm., 2011) noted that Windmill Hill Flats is subject to new threats of habitat change, by the proposed construction of a wind farm and infrastructure in the habitat, which will provide most disturbance during the construction phase. It is therefore considered as Vulnerable (VU) D2, given the intense development on the peninsula where most of the current fresh shells have been obtained.

This species is endemic to Gibraltar and Spain. In Gibraltar, it is only known from four locations: Windmill Hill Flats, Mediterranean Steps, the slopes around Little Bay and the Europa Foreshore (Menez 2005). In Spain, there is a recent record of a dead shell from have reported a shell from in Genalguacil, in the valley of the Genal river (Malaga) (Gavira Romero et al. 2009). As this record comes from floodline debris from the river, the exact location is uncertain, however this would extend the range, if the site can be found.

This species is found in soil in rock crevices, scree and steppe (often with Acanthus mollis growing nearby) (Menez, pers. comm., 2010).

Range Map:
http://maps.iucnredlist.org/map.html?id=215

 
Acicula norrisi (Gittenberger & Boeters, 1977) es el nombre de este pequeño caracol conocido únicamente de Málaga y de Gibraltar.

Acicula norrisi (Gittenberger & Boeters, 1977) es el nombre de este pequeño caracol conocido únicamente de Málaga y de Gibraltar. El hallazgo de 2008 en el Valle del Genal supuso la primera localidad de esta especie en territorio español, y fue noticia en numerosos medios de prensa en enero de 2010. Sin embargo, este hecho no ha servido para proteger de la extinción a esta especie tan amenazada. Tan sólo se conoce otra población española en la Sierra de la Utrera (Casares), amenazada también por la actividad minera.


Estos hechos se han puesto en conocimiento del SEPRONA y de la Consejería de Medio Ambiente y Ordenación del Territorio. Se ha instado a esta administración a una actuación rápida para poder salvar a esta especie, puesto que sólo una pronta respuesta podría liberar a estos organismos de su extinción.

Por estas razones, Acicula norrisi se encuentra incluida en catálogos internaciones de especies amenazadas (Lista Roja de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza –UICN-), en una categoría similar al lince ibérico, por lo que perder una población supondría una terrible catástrofe para la conservación de la biodiversidad en España.

Acicula norrisi vive en suelos muy húmedos, con mucha materia orgánica y con abundancia de calcio, condiciones tan particulares que no permiten su presencia en otros lugares. A diferencia del resto de los caracoles que son hermafroditas, es decir, que funcionan a la vez como machos y como hembras, Acicula norrisi tiene los sexos separados, con ejemplares machos y ejemplares hembras, lo que dificulta su reproducción y su supervivencia. Esta especie de caracol procede de una estirpe diferente a la del resto de caracoles terrestres y, a diferencia de ellos, presenta una “tapadera” denominada opérculo que protege al animal cuando se encierra en el interior de su concha.

viernes, 19 de septiembre de 2014

La extinción de las especies: un fenómeno ecológico con influencias crecientes antrópicas. La sexta extinción.


El concepto positivo de expansión de una especie se opone otro concepto negativo, el de la extinción.
 
La extinción es un factor clave en biogeografía. Como escribe Lewontin, una pregunta que todo biólogo debe hacerse es por qué el 99,99 % de las especies que han existido se han extinguido, siendo el riesgo de extinción un fenomeno no directa ni estrictamente relacionado con el número de individuos ni con la tasa de reproducción.
Una especie permanece un tiempo, pero tarde o temprano se va. Sin embargo, la vida continua con la aparición de nuevas especies.

 
Las fluctuaciones en las condiciones del medio que afectan a amplias extensiones , como las glaciones del Pleistoceno y el impacto brutal de la actual civilizacion tecnológica y consumista, actúan sobre la biosfera en la que hay muchas más especies de tipo especialista o adaptadas a condiciones estrictas, que especies generalistas u oportunistas. Toda fluctuación del tipo indicado implica la expansión de unas pocas especies generalistas y una extinción en masa de otras especies especialistas.
Episodios, como el Pleistoceno, que han implicado catástrofes o cataclismos generalizados, generan la extinción de un número impresionante de grandes vertebrados en un período relativamente corto.
En época más reciente el Homo sapiens (la huella del carbono) es responsable de la extinción de gran número de especies. Las listas que se publican (Red List IUCN) de especies extintas o a punto de extinguirse son impresionantes, y se debe decir que generalmente no incluyen ni invertebrados ni plantas.
La extinción de especies que incluso todavía no hemos descubierto hacen del fenómeno de la extinción una magnitud de variable ambiental más grave.

 
La extinción directa por caza, o indirecta, por destrucción de los ecosistemas ante el avance del paisaje humanizado, se ha añadido la acción más disimulada pero no menos grave de los enemigos invisibles como agentes químicos a través de distintos pesticidas , principalmente compuestos clorados de carbono que se difunden por la biosfera y que por mecanismos de concentración animales alcanzan dosis letales en el cuerpo de determinadas especies, principalmente de las que ocupan niveles tróficos altos o son de régimen de vida muy especializado.
El problema actualmente es que los impactos antrópicos son demasiado grandes y cortos en el tiempo que las especies no tienen tiempo a adaptarse a los cambios y se extinguen. Se habla en medios científicos, por ello de la sexta extinción.
Las especies , la biodiversidad son el engranaje gracias al cual nuestro planeta funciona. Las especies no solamente son un fenómeno evolutivo único, son un elemento más de la cadena de la vida. Cada vez que una especie se extingue, los ecosistemas se hacen más frágiles, los servicios ambientales que realizan las especies como tales o en su relación con otras especies, se pierden y, por ello, la biosfera se hace más vulnerable, la salud del planeta, nuestra casa común, pierde parte de su frágil equilibrio. Ello conduce a que la especie humana se vea también perjudicada, su seguridad alimentaria, agua, medicinas, aire puro, vivienda, medio ambiente.



 
La IUCN fijó el 2010 como un año de reversión significativa de la extinción de especies, han pasado 4 años y no se han tomado decisiones y puestas en práctica significativas de preservación, conservación, reconstrucción y restauración de ecosistemas y , en general de la biosfera.
La sexta extinción
La última edición actuazada de la Lista Roja de la IUCN (Red List) muestra que de las 47.677 especies evaluadas, 17.291 están "en peligro de extinción".
Los resultados  dan que un 21% son mamíferos, el 30% de los anfibios, el 12% de las aves el 28% de los reptiles, el 37% de peces de agua dulce, el 70% de las plantas y el 35% de los invertebrados están amenazados. Obsérvese la mal que lo está pasado el taxón anfibios por culpa del cambio climático y de la pérdida masiva de hábitat como la selva tropical.
Corrobora esta tendencia a la baja el infore "Evaluación de los Ecosistemas del Milenio" elaborado por 1.300 científicos de 95 países que calcula que cada hora desaparecen tres especies, más de 150 al día y las extinciones anuales pueden variar entre las cotas 18.000 a 55.000.

 
La Tierra ha vivido cinco grandes extinciones o crisis biológicas a lo largo de su historia por fenómenos como se ha mencionado relacionados con cataclismos que han cambiado vastas zonas del planeta. Sin embargo, esta sexta extinción está basada en factores antrópicos, en nuestro fuerte impacto ambiental de nuestro sistema socio-económomico unido al terrible creciemiento demográfico mundial. Los científicos la llaman la sexta extinción.

La extinción masiva del Devónico es una de las cinco grandes extinciones que se han producido en la historia de la Tierra, junto con las extinciones masivas del Ordovícico-Silúrico, la extinción masiva del Pérmico-Triásico, la del Triásico-Jurásico y la del Cretácico-Terciario.


La extinción masiva del Holoceno es un nombre dado a la extinción sostenida y generalizada de especies que ocurre en el último período geológico, el Holoceno. La extinción abarca desde el mamut hasta el dodo, incluyendo incontables especies que continúan desapareciendo cada año.

 
La extinción masiva del Holoceno comprende la notoria desaparición de mamíferos grandes, conocidos como megafauna, cerca del final de la última glaciación entre 9.000 y 13.000 años atrás. Tales desapariciones se han considerado como consecuencia del cambio climático, como resultado de la diseminación y proliferación del humano moderno.

 

Estas extinciones afectan a muchas familias de plantas y animales. Durante el inicio del Holoceno, después de la última glaciación, fueron los continentes e islas recién conquistados por el Homo sapiens los que vieron desaparecer sus principales especies.

 
Desde principios del siglo XIX, y en aceleración constante desde la década de 1950, las desapariciones implican a especies de todos los tamaños y ocurren principalmente en las selvas tropicales, que tienen una gran biodiversidad. La actual tasa de extinción es de 100 a 1000 veces el promedio natural en la evolución y en 2007 la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza consideró que una de cada ocho especies de aves, una de cada cuatro mamíferos, una de cada tres de anfibios y el 70% de todas las plantas están en peligro.
 

 

La extinción actual parece más marcada aproximadamente desde el revolución industrial.

 
El 70 % científicos, piensa que dentro de los próximos treinta años (es decir, cerca del 2028) la quinta parte de todas las especies se extinguiría. El biólogo E.O. Wilson estimó en 2002 que, de continuar la actual tasa de destrucción humana de la biosfera, la mitad de todas las especies que viven en el planeta se extinguirán en 100 años.
"The human role"
En el paper "Conservation biology" citado posteriormente Pimm y sus colegas hablan de las causas por las que muchas especies y taxones están amenaados de extinción o distribuidos en reducidos grupos de ejemplares en áreas pequeñas del planeta, por el crecimiento demográfico del Homo sapiens y el consumo / capita.
 
Journal de referencia
Jurriaan M. de Vos, Lucas N. Joppa, John L. Gittleman, Patrick R. Stephens, Stuart L. Pimm. Estimating the normal background rate of species extintion. Conservation Biology, 2014


El 12 de agosto de 2008, los biólogos americanos Paul Ehrlich y Robert Pringle presentaron su trabajo sobre la sexta extinción de especies en las Actas de la Academia Americana de Ciencias (PNAS) y concluyeron que aún era posible detener el deterioro de las especies siempre que se tomaran algunas medidas drásticas a nivel mundial. Sugieren medidas para controlar nuestro crecimiento demográfico (9,3 miles de millones de personas se esperan para 2050), reducir nuestro excesivo consumo innecesario de recursos naturales y explotar lo que de forma gratuita nos ofrece la biosfera, como las materias primas renovables, sistemas naturales de filtración de las aguas, almacenamiento del carbono por los bosques, la prevención de la erosión y las inundaciones mediante la vegetación, la polinización de las plantas por los insectos y las aves; financiar, por medio de fundaciones privadas, el desarrollo de áreas protegidas, como lo que se ha hecho en Costa Rica; informar e involucrar a los agricultores en la conservación de la biodiversidad; restaurar los hábitats degradados.