La vida y su conservación

Las especies son esenciales en el funcionamiento de la vida en nuestra casa que es nuestro planeta; por eso, es importante conservarlas.
Con este objetivo, tenemos que saber cómo son, cómo se organizan en comunidades y cómo interactúan en los sistemas ecológicos.
En el último siglo XX, hemos visto degradaciones ambientales enormes: muchas especies en extinción o en drástica reducción de sus poblaciones, la destrucción o alteración rápida de sus ecosistemas y cambios nunca vistos en el clima del planeta. Esta gran crisis ambiental ha coincido con la disminución de las ciencias naturales en los centros académicos de referencia.
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martes, 28 de julio de 2015

¿Cuántos roedores mueren atropellados?



Cuando circulamos por la carretera, a menudo observamos gatos, perros, zorros, ardillas, erizos y otros animales muertos por atropello, ¿pero qué pasa con todos los pequeños roedores que no alcanzamos a ver bajo las ruedas de nuestros vehículos? Un equipo de científicos demuestra que el número de ratones de campo que mueren aplastados asciende a 200 individuos por kilómetro y año, una parte considerable de ellos en verano.



Ratón de campo atropellado en la AP-51 a su paso por Ávila. / TEG-UAM
 
Los pequeños mamíferos, como los ratones de campo, utilizan los bordes de la carretera como refugio, más que el paisaje que estos atraviesan. Los taludes y terraplenes amplios de las autopistas facilitan así el asentamiento de poblaciones densas de roedores. 


Más allá del cobijo de las cunetas, el asfalto se convierte en una trampa mortal para miles de roedores

Hasta ahora se desconocía el número exacto de ratones que mueren atropellados, por eso, investigadores de la Universidad Autónoma de Madrid (UAM) junto al Servicio de I+D de la empresa de construcción española OHL, han realizado una estimación precisa para tratar de resolver el misterio.


“La tasa de mortalidad es de unos 200 individuos por kilómetro al año, una cifra bastante más alta que las publicadas anteriormente”, apunta Juan E. Malo, miembro del grupo de Investigación de Ecología y Gestión de Ecosistemas Terrestres del departamento de Ecología de la UAM e coautor del estudio que se publica en Ecological Research.


Para llegar a este cálculo, los investigadores revisaron a pie cuatro kilómetros de la AP-51 a su paso por Ávila durante un año. Para ello detuvieron incluso la circulación gracias a la participación de la empresa concesionaria en el consorcio del proyecto. Durante este periodo pudieron hacer experimentos precisos de persistencia de cadáveres sobre el asfalto.


A diferencia de otros estudios que realizaron recuentos de animales de modo conjunto con otras especies de mucho mayor tamaño –con cadáveres más fáciles de detectar y más persistentes en la carretera–, los científicos proponen ahora un método de monitorización mucho más preciso (aunque más complejo y más caro).

“Los protocolos utilizados pueden ser un ejemplo a seguir en casos en que deba monitorizarse la mortalidad de animales de pequeño tamaño, como por ejemplo en caso de especies protegidas en tramos atravesados por infraestructuras”, señala Malo.





Los investigadores revisaron a pie cuatro kilómetros de la AP-51 a su paso por Ávila durante un año. Para ello detuvieron incluso la circulación. / TEG-UAM


En verano aumentan los atropellos


Según el trabajo, la cifra de atropellos de ratones de campo aumenta en verano, y alcanza dicha cifra en la autopista analizada pese a que solo circulan unos 8.100 vehículos al día por ella, “un número relativamente bajo para una autopista”, añade el experto.


Los atropellos ponen en peligro a otras especies de mayor tamaño que se aproximan a la carretera a alimentarse de los cadáveres.


El mayor número de atropellos de ratones en verano se debe a que en esa estación “los animales se mueven más, aprovechando los meses cálidos y secos para adentrarse en lugares fuera de su territorio vital habitual”, apunta el investigador.


Los científicos abordaron la cuestión de si los bordes de carretera ejercen de trampas ecológicas para las poblaciones de pequeños roedores: “En tal caso, las especies se aproximarían a la carretera atraídas por la presencia de un hábitat de apariencia favorable, pero la mortalidad asociada al atropello acabaría generando una pérdida superior al beneficio obtenido”, explica Malo quien añade que no es el caso de los ratones.

A pesar del alto número de atropellos de ratones, “las poblaciones no parecen verse comprometidas”, indica el trabajo. Sin embargo, el estudio de estas especies resulta clave por la actividad que desempeñan en el ecosistema.


Al ser presas de un gran número de depredadores, sus atropellos ponen en peligro a estas otras especies de mayor tamaño que se aproximan a la carretera a alimentarse de los cadáveres de los ratones y “a su vez sufren riesgo de atropello”, concluye Malo.


Referencia bibliográfica:


Ruiz-Capillas, Pablo; Mata, Cristina; Malo, Juan E. “How many rodents die on the road? Biological and methodological implications from a small mammals' roadkill assessment on a Spanish motorway” Ecological Research 30(3): 417-427 DOI: 10.1007/s11284-014-1235-1 Mayo de 2015


El estudio está enmarcado en un macroproyecto de I+D+i desarrollado por 16 Empresas y 15 Organismos Públicos de Investigación con financiación del Programa CENIT.


martes, 10 de febrero de 2015

El coche y su poderoso papel en el deterioro ambiental y de la salud pública: ¿No sin mi coche?



La sensibilización de la sociedad respecto al medio ambiente va en aumento. Cada día somos más los que participamos de manera activa y solidaria en su cuidado con pequeños gestos. Hace tiempo que separamos las basuras en el hogar para echar después cada cosa a su contenedor. Hemos cambiado las bombillas incandescentes por leds. Nos relacionamos con el agua de una manera mucho más responsable, ahorrando allí donde surge la posibilidad.


Pagamos un poco más cuando nos cambiamos la lavadora para elegir una de clase A o superior y ahorrar energía. Vamos a comprar con la bolsa puesta y preferimos los productos ecológicos. Pero cuando se trata del coche la cosa cambia.
La dependencia del coche y la solidaridad con el medio ambiente y la salud pública no van de la mano.
Del coche mejor no hablemos. Lo uso a diario para ir al trabajo, a buscar a los niños a la escuela o para bajar al centro. 
"No sé qué haría sin él".
"Sí, es cierto, tengo una parada de bus muy cerca que me lleva, pero es que no es lo mismo." 
"No sin mi coche".
¿Y el coste en dinero o en salud?
Entonces echemos un vistazo a los números del coche en la ciudad: unos datos que son claramente negativos y no soportan ni una sola comparativa con cualquier otra alternativa de desplazamiento. Pero cuando hablamos del uso del coche en la ciudad las cuentas respecto al coste, tanto para nuestra salud como la del medio ambiente, hace tiempo que superaron lo razonable.



Es cierto que el automóvil ha sido uno de los protagonistas más destacados de nuestro desarrollo económico y hasta cultural durante el último siglo y que le debemos buena parte de lo avanzado hasta hoy. 
Un análisis psicológico y sociológico nos asevera que son muchas las personas que relacionan el uso de su vehículo privado con la libertad, considerándolo el último reducto de su intimidad. 
Para empezar hagamos cuatro números respecto al coste económico. Sumamos la compra del vehículo, los impuestos, el seguro, el gasto en combustible, los peajes, parking, zonas azules o verdes, la partida de mantenimiento y las posibles averías. Estamos de acuerdo en que el transporte público es caro, mucho, pero no como el uso del coche en los desplazamientos.
Ahora un dato medioambiental y de salud:
Todos coincidimos en que, pese a la notable reducción que se ha dado en los últimos años, el gran número de víctimas por accidente de tráfico sigue siendo una de las peores desgracias a las que debemos hacer frente como sociedad. 

Los problemas generados por el ruido en las grandes ciudades son estremecedores.




¿Contabilizamos el número de atropellos? En Barcelona 1 de cada 3 víctimas mortales relacionadas con coches son peatones. 
Pues bien, según la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica cada año mueren en nuestras ciudades 5.000 personas por enfermedades derivadas o agravadas por la contaminación que provocan los tubos de escape. Eso es casi el triple de los fallecidos por accidentes de circulación.
Otro dato más. Cada día entran y salen de las grandes áreas metropolitanas centenares de miles de vehículos (más de un millón en el caso de Barcelona). Una procesión de coches atascados que emiten alrededor de doscientos gramos de CO2 por cada kilómetro que recorren (los modelos viejos mucho mas; los nuevos algo menos). 

Según los estudios de movilidad urbana, el 80 % de esos coches transportan tan solo al conductor, una sola persona que (en el caso de ir de un lugar a otro del centro de la ciudad) llegaría antes andando. Estamos hablando de contaminación pero también de tiempo: del tiempo que perdemos al volante.
Según el último Eurobarómetro, el 96% de los españoles consideramos que el deterioro medioambiental es un asunto muy serio y el 60% cree que el de la contaminación ambiental es uno de sus aspectos más graves. 
¿Estarán ahí incluidos los del no sin mi coche?


En esta semana de la movilidad sostenible y segura quiero remarcar la importancia de optar por otra manera de movernos, alternativa al coche privado, para echarle una mano al medio ambiente y ganar en salud. Porque al dejar las llaves del coche en el cajón y coger la bici, compartir vehículo con el vecino, adquirir un bono de transporte público o simplemente ir a pie ganamos tiempo para nosotros, mejora nuestra economía, nuestra salud y la del entorno.

El futuro





miércoles, 23 de julio de 2014

El lince ibérico (Lynx pardina), el felino más escaso del planeta y endémico de la península ibérica.


La mayor población de lince ibérico (Lynx pardina) presente en España desde hace una década (los 94 ejemplares de 2002 han pasado a 332 en el censo de 2013), favorecida por la reintroducción de ejemplares como la que hoy se ha llevado a cabo en la provincia de Ciudad Real, convive con el mayor número de muertes nunca registrado del felino más amenazado del mundo (14 atropellos en 2013 y 12 solo en el primer semestre de 2014).

A Kiowa, Kaplán y Kairós, los primeros ejemplares que se liberan en Castilla-La Mancha, en el término municipal de Almuradiel, les esperan miles de hectáreas de monte mediterráneo idóneo para sus andanzas, incluso con una densidad de conejos favorable, mejor de la que presentan zonas con poblaciones del felino ya asentadas, como las de Doñana y las sierras de Cardeña y Montoro (Córdoba) de Andújar (Jaén).

La suelta en Castilla-La Mancha sucede a dos que ya se han llevado a cabo en Extremadura y otras que tendrán lugar en los Montes de Toledo y en Portugal.
 

En Castilla-La Mancha ya hay dos ejemplares que han entrado libremente desde Andújar, uno de ellos es una hembra que se da por asentada en la zona, ya que lleva año y medio por la Sierra Morena de Ciudad Real. El otro es divagante, ahora está ahí (lleva tres meses), pero luego se puede marchar.

El duro impacto de los atropellos en las carreteras que cruzan sus áreas de distribución son una auténtica lacra que diezma las poblaciones de lince ibérico y afecta muy seriamente al proyecto de reintroducción de esta especie endémica ibérica.

Utilizar en obra pública relativa a infrastructuras lineales métodos que mitiguen el impacto negativo de las carreteras sobre la vida silvestre y particularmente sobre el lince ibérico, el felino mas escaso del planeta, es absolutamente necesario para la viabilidad de sus poblaciones. Determinar los puntos negros de sus áreas de distribución y la planificación de futuras infraestructuras trazándolas en zonas marginales sin linces y conociendo previamente los requerimientos espaciales y sus movimientos es vital . Generar permeabilidad en las infraestructuras lineales a través de la restauración de la conectividad del hábitat, corredores biológicos, de pasos de fauna (overpasses y underpasses), un mantenimiento adecuado de los mismos, vallados eficientes en paralelo a los pasos antes mencionados y estableciendo límites de velocidad con señalización adecuada.
 

 
A los linces reintroducidos, también les esperan coches y carreteras, una alianza que hace menos de una semana acabó con la vida de un congénere a 70 km del lugar de la suelta castellano-manchega, en el kilómetro 305 de la A-4.

 “Es uno de los ocho puntos negros que tenemos detectados y que hemos denunciado en numerosas ocasiones tanto ante el Ministerio de Fomento como ante la Consejería de Fomento de la Junta de Andalucía, pero no acaban de dar una solución satisfactoria”, afirma Luis Suárez, responsable de Especies de WWF. Esta asociación está en plena campaña de recogida de firmas en España y de elaboración de un informe a presentar ante la Comisión Europea (CE) para denunciar la lacra que suponen los atropellos para las poblaciones de linces.

María Dolores de Cospedal, presidenta de Castilla-La Mancha, ha encabezado la comitiva de políticos y técnicos que ha arropado la suelta de los linces, medida que forma parte del proyecto europeo Life+ Iberlince para ampliar el área de distribución de la especie en España y Portugal. Cospedal ha valorado el trabajo conjunto con 19 socios dentro de esta iniciativa, que cuenta con 34 millones de euros de presupuesto (el 60% lo pone la CE), para que “los linces vuelvan de nuevo a las zonas donde habitaban no hace mucho”, pero ha advertido de que, para lograr este objetivo, “hay que trabajar contra los atropellos y los comportamientos irresponsables”

Desde el Ministerio de Fomento afirman que tienen designada a una persona como interlocutora dentro de Iberlince “para el intercambio de información y la coordinación de actuaciones en aras a disminuir los riesgos de atropellos”. Añaden que llevan a cabo actuaciones que “están en marcha dentro de las posibilidades de la conservación ordinaria” y citan precisamente el de facilitar el paso por obras de drenaje o pasos inferiores y desnaturalizar el entorno (taludes) de las carreteras para que el lince no considere el asfalto como medio natural, como desbroces, siegas, colocación de escolleras...

La visita al punto negro en el que murió el último ejemplar delata que queda mucho por hacer: vallas recientemente arregladas pero por debajo de la cuales sigue cabiendo un lince y entradas y salidas de pasos subterráneos no suficientemente aisladas de la A4, lo que permite que los ejemplares en expansión desde la sierra de Andújar se adentren en la carretera. “Por aquí saben que hay mucho conejo y suben rampa arriba tras ellos sin percatarse que a continuación tienen el asfalto”, explica Germán Garrote, técnico de la Agencia Andaluza del Medio Ambiente y el Agua, organismo de la Junta de Andalucía que participa como socio en Iberlince. “Tengo que identificar del todo al macho que atropellaron hace una semana, pero me temo que era uno de los que estaban intentando asentar aquí su territorio”, concluye Garrote.
 
En un momento en el que el índice de atropellos es el peor de los últimos años (de una media de tres muertes entre 2002 y 2012 se ha pasado a 14 en 2013 y a 12 solo en el primer semestre de 2014) y cuando rebrota una de las enfermedades del conejo (la neumonía hemorrágico vírica), principal y casi exclusivo alimento del lince, chocan las imágenes de políticos y técnicos soltando linces. “Es el resultado de una evolución lógica de asentamiento y crecimiento de las poblaciones mediante los programas de reintroducción”. Miguel Ángel Simón, coordinador de Iberlince presente en la suelta y una de las personas con mejor conocimiento de la especie, considera que “tras el éxito de la cría en cautividad y de las primeras sueltas en Andalucía más allá de las áreas de distribución que nos quedaban (Doñana y las sierras de Cardeña y Montoro y de Andújar) nos faltaba dar el ‘salto ibérico’ a Extremadura, Castilla-La Mancha y Portugal”.


El éxito de la cría en cautividad (24 cachorros este año) resulta esencial para dar el “salto ibérico”, con cinco centros (Olivilla, Acebuche y Zoo de Jérez en Andalucía, Zarza de Granadilla en Cáceres y Silves en Portugal).
 
Los centros de cría trabajando en red, intercambiando ejemplares reproductores para favorecer y reforzar la diversidad genética de las sueltas.

Los tres ejemplares soltados hoy proceden de tres centros diferentes, con la intención de mejorar esa variedad genética y de población.

Una vez en el medio natural, el propio Simón reconoce que áreas ideales, donde el lince no se encuentre un hábitat fragmentado por carreteras de ningún tipo u otras infraestructuras (recuerda que incluso ha habido atropellos en la línea del AVE), “se cuentan con una mano y sobran dedos”.
 
 “Pero es que si no nos hubiéramos decidido a ampliar el área de distribución no habríamos pasado de los 94 ejemplares que nos encontramos en 2002 a los 332 del censo de 2013”. El ejemplo más fehaciente se da en Guadalmellato, en Córdoba, área en la que en 2009 se soltaron tres parejas y una hembra y ahora cuenta ya con 39 ejemplares. “Y lo mejor de todo es el intercambio y conexión que se ha establecido con la población de Cardeña”, apostilla Simón