La vida y su conservación

Las especies son esenciales en el funcionamiento de la vida en nuestra casa que es nuestro planeta; por eso, es importante conservarlas.
Con este objetivo, tenemos que saber cómo son, cómo se organizan en comunidades y cómo interactúan en los sistemas ecológicos.
En el último siglo XX, hemos visto degradaciones ambientales enormes: muchas especies en extinción o en drástica reducción de sus poblaciones, la destrucción o alteración rápida de sus ecosistemas y cambios nunca vistos en el clima del planeta. Esta gran crisis ambiental ha coincido con la disminución de las ciencias naturales en los centros académicos de referencia.

viernes, 20 de mayo de 2016

Comment des oiseaux meurent en Afrique à cause de la montée des températures en Sibérie



À cause du réchauffement climatique, la taille de certains oiseaux migrateurs est réduite. De plus, leur morphologie est modifiée. Autant de changements qui menacent leur survie.

Les oisillons du bécasseau maubèche souffrent de malnutrition à cause du réchauffement climatique. ©ARDEA


CONSÉQUENCES.

Ces trente dernières années, le réchauffement dans l'Arctique a provoqué une réduction de la taille et une modification de la morphologie d'oiseaux migrateurs qui se reproduisent dans le nord de la Russie et reviennent passer l'hiver en Afrique, a déterminé une équipe internationale de scientifiques. Les oisillons, des bécasseaux maubèche (calidris canutus), qui naissent dans la péninsule de Taïmyr sur la côte nord de la Sibérie centrale où le réchauffement du climat s'accélère, ne grandissent pas assez avant le début de leur migration vers l'Afrique de l'ouest parce qu'ils naissent trop tard et ratent la période où les populations de moustiques, leur nourriture de choix, sont les plus nombreuses, expliquent-ils. Leurs travaux ont été publiés jeudi 12 mai 2016 dans la revue américaine Science.

Double peine

Une analyse des images satellite de la péninsule de Taïmyr depuis trente ans montrent que la neige dans les lieux où ces oiseaux se reproduisent fond de plus en plus tôt avec la montée des températures, au rythme d'un demi jour par an, soit actuellement plus de deux semaines plus tôt qu'il y a trois décennies. 

 La disparition de la couche neigeuse marque le début du maximum de la saison des moustiques dans l'Arctique qui est la principale source de nutrition de ces oisillons avant de partir pour entamer leur longue migration vers la côte de l'Afrique de l'ouest.


"Nous avons observé que les jeunes bécasseaux maubèche que nous capturions le long de la côte baltique en route vers l'Afrique étaient de plus petite taille après des étés chauds dans l'Arctique", expliquent ces chercheurs dont Jan van Gils du Royal Netherlands Institute for Sea, un des principaux co-auteurs.



Quand ils arrivent dans leur habitat hivernal sur la côte de Mauritanie après avoir parcouru 5.000 km, ces oiseaux sont de nouveau pénalisés car la longueur de leur bec plus petit, est insuffisante pour atteindre leur nourriture de choix, des mollusques bivalves enterrés dans les sédiments. Ils sont donc contraints de se nourrir d'aliments nettement moins nutritifs et le plus souvent dépérissent.

Malnutrition vs évolution

Les résultats de cette étude confortent l'hypothèse selon laquelle le corps des animaux se réduit parce que le changement climatique perturbe leurs capacités à consommer suffisamment de la nourriture adaptée à leurs besoins au bon moment, entraînant une malnutrition. Une autre hypothèse qui a aussi été avancée pour expliquer cette évolution est qu'un corps plus petit est mieux adapté pour dissiper la chaleur vu sa surface réduite. 

Mais "étant donné que les oiseaux plus petits survivent nettement moins que les plus grands, nous rejetons l'hypothèse selon laquelle le rapetissement du corps procure un avantage de l'évolution", conclut Jan van Ils.



martes, 17 de mayo de 2016

Historia del uso humano de la energía.

La energía y el medio ambiente van estrechamente unidos. Para entender esta relación se ha de conocer la breve historia de nuestra especie como usuaria de la energía en sus diferentes fuentes o formas.

Durante miles de años la única energía que los seres humanos podíamos utilizar era la de nuestros músculos. La energía del Sol proporcionaba luz y calor, pero una vez llegaba la noche, nuestros antepasados ​​buscaban refugio y calor humano para poder superar el frío y la oscuridad. Hace unos 500.000 años, no sabemos muy bien cómo, los humanos empezaron a controlar una primera fuente de energía: el fuego, a partir de la combustión de la biomasa. 


La vida cambió de repente para que el fuego proporcionaba calor y protección contra los depredadores. Además, poco a poco, se fueron encontrando otras utilidades: cocinar alimentos, endurecer las herramientas, secar las pieles, etc. La vida se hizo un poco más fácil.

Con el paso de los milenios el ingenio humano permitió crear herramientas e instrumentos que incrementaban el rendimiento de la energía física: la palanca, el arco, el martillo o el rodillo. Pero hace unos 10.000 años un nuevo paso adelante hizo aumentar más la productividad: la domesticación de los animales, que permitía trabajar más y más rápido aprovechando su energía física, a la que pronto se aplicaron herramientas y máquinas cada vez más complejas que en multiplicaban la eficacia, como el arado o la noria.

El viento y el movimiento del agua fueron las siguientes fuentes de energía aprovechadas. En el caso del viento, hace unos 5.500 años aparecieron las primeras embarcaciones propulsadas a vela, mientras que los romanos crearon los molinos de agua en el siglo I a.C. para moler el grano. Los molinos de viento son posteriores y aparecieron en Persia hacia el siglo VII de nuestra era, y se utilizaban básicamente para extraer agua de pozos.
Durante los siguientes diez siglos pocos cambios tecnológicos más se dieron, y, para la mayoría de la población, la madera y el carbón vegetal siguieron siendo las principales fuentes de energía. 

El gran cambio se dio a finales del siglo XVIII, con la aplicación de la máquina de vapor, que es cuando se entra de lleno en la era industrial y empieza nuestra dependencia de los combustibles fósiles. La profusión de las máquinas de vapor lleva a la explotación masiva del carbón mineral, con un potencial calorífico superior a la leña y el carbón vegetal. 

A partir de 1859, se excavan los primeros pozos de petróleo en EEUU, a finales del siglo XIX, se desarrollan los motores de explosión y comienza la utilización masiva del gas en las ciudades para la calefacción y la iluminación.

La primera central eléctrica se crea en 1882 en Nueva York, y poco a poco, gracias a las investigaciones de Thomas Edison y otros científicos, la electricidad se convierte en la principal fuente de energía. La producción de electricidad se desarrolla durante el siglo XX en gran escala a partir de centrales hidroeléctricas y centrales térmicas de carbón o fuel que abarata mucho la obtención y, en consecuencia, estimulan consumo.

El crecimiento de la demanda de electricidad y el uso de los combustibles fósiles para mover los medios de transporte no ha parado de crecer exponencialmente hasta el siglo XXI. Por el camino se han aplicado otras formas de energía tanto o más peligrosas que los combustibles fósiles, como la energía nuclear, pero también se han ido desarrollando progresivamente las llamadas energías renovables y sostenibles: el viento, el agua, el sol , la biomasa y la geotérmica.

La evolución del aprovechamiento de la energía es la evolución del progreso material de la humanidad y la mejora de las condiciones de vida, cada vez más fáciles y alejadas de la dureza de gran parte de nuestra historia como especie. 

Pero no debemos olvidar que nuestra dependencia de los combustibles fósiles ha provocado que todo el carbono confinado y almacenado de forma natural bajo tierra durante millones de años saliera a la atmósfera en poco más de dos siglos. Esto ha provocado el calentamiento del planeta y nos ha abocado a una situación de consecuencias inciertas, pero previsibles y potencialmente peligrosas para muchas especies, incluida la nuestra.